La tarde del Domingo 16 de Octubre, el cáncer acalló a una de la plumas más lúcidas y honestas del riodismo en México, la del Maestro Miguel Ángel Granados Chapa. Como era de esperarse los monopolios televisivos y de radiodifusión, poco o casi nada, destacaron en sus noticiarios sobre la pérdida depe este periodista honesto, riguroso, puntual, crítico político y luchador social. No lo hicieron porque su calidad, su responsabilidad, su rigor metodológico y de investigación, hicieron pedazos varias veces la manipulación mediática de los personeros de Televisa y TV Azteca.
Miguel Ángel Granados Chapa siempre tuvo la calidad y el aplomo para sostener sus argumentos, pero sobre todo la honestidad, esa palabra que prácticamente ha desaparecido entre el gremio periodístico nacional. De su trabajo casi ningún colega ha tomado su ejemplo.
Se ha ido aquel hombre que desde muy joven, tuvo una sólida preparación del socialismo cristiano, que nunca contaminó su pensamiento religioso con la mirada metódica de su quehacer periodístico; de hecho, la falsa objetividad que simulan y presumen los hipócritas quedó evidenciada como una falacia ante el compromiso social de este afanoso Periodista y Luchador Social.
Al Maestro Miguel Ángel Granados Chapa, con todo Cariño y Admiración
Granados Chapa en su carrera vivió distintas responsabilidades, entre éstas, la de subdirector editorial de Excélsior en 1976; director de la revista Proceso, de 1976 a 1977; jefe de los noticieros del canal 11, también 1977; director de Radio Educación, entre 1978 y 1979; director de La Jornada, entre 1988 y 1990, y director de la revista Mira, de 1990 a 1994. También participó con Manuel Becerra Acosta en el proyecto del Unomásuno. Miguel Ángel Granados Chapa recibió en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo.
Resistió y organizó el embate del poder Presidencial contra Excélsior, lo que daría paso a su salida con Julio Sherer García y fundaría la Revista PROCESO. El último enfrentamiento con el poder lo tuvo con el omnipotente Gerardo Sosa Castelán, en su propia tierra natal, Hidalgo, donde denunció a los grupos que hoy siguen dominando a esta entidad, una de las más pobres del país.
Su columna Plaza Pública, fue columna vertebral de su trabajo desde 1977, desde ahí dio muestra de su brillantez, de su agudeza y de su honestidad para abordar y desentrañar temas que hicieron mella en el oscuro torbellino del poder económico y político.
Yo conocí al Maestro Miguel Ángel, el era Hidalguense al Igual que yo, en 1999 fue candidato a Gobernador del PRD y PT de esta entidad, dominada por los cacicazgos priístas. En aquél tiempo jóvenes, militantes y ciudadanos caminamos con por Tula, Tepeji, Atitalaquia, Tlaxcoapan y otros municipios más de la región sur, en busca de una esperanza para nuestra entidad. Es un orgullo para nosotros mencionar que era nuestro abanderado. A la fecha, la mayor parte de hidalguenses no valoraron esta gran oportunidad y se dejaron seducir en ese tiempo por la imagen del cantante y aventurero político Francisco Javier Berganza y otros siguieron el paso de sumisión con Manuel Ángel Núñez Soto.
Varios de sus amigos y familiares dijeron que el Maestro murió apacible, como quien sabe que logró cruzar horizontes inimaginables en esta bella profesión del periodismo. Plaza Pública y Miguel Angel Granados Chapa han quedado ahí, como un ejemplo de valor y responsabilidad para los mexicanos de hoy, ¡hasta siempre Maestro!.