Un fenómeno interesante se presenta en esta región sur, el PT gobernara 3 Municipios: Ajacuba, Tlaxcoapan y Tetepango; el PRI lo hará en Tlahuelilpan y Atitalaquia; el PRD en
alianza con PAN estarán en Atotonilco de Tula; y el PAN solo en Tezontepec de Aldama. Se puede observar
que el Partido del Trabajo logró consolidar un corredor conjunto con tres municipios, lo que en teoría debería darle mayor fotaleza a este partido, ser punta de lanza coyuntural para su posicionamiento en la zona y en el estado, así como ser factor de una vecindad estratégica para ayudarse en los planes regionales de desarrollo e incluso para unificarse en la lucha por el presupuesto estatal y federal.
    Sin embargo el triunfo del PT en esta zona y su imagen de fortaleza no fue causa de la organización institucional de este instituto político o de una militancia activa, en esta coyuntura se sumaron fenómenos que son dignos de analizar: en el caso de Tetepango y Tlaxcoapan ambos Presidentes electos ya fueron alcaldes y lo serán por segunda ocasión. En el caso de Ajacuba el triunfo de Mario Pacheco por el Partido del Trabajo también es digno de considerarse.     En los dos primeros casos ¿cómo fue que los ciudadanos se convencieron de que los aspirantes del PT eran mejores que sus adversarios
del PAN, PRI y y PRD?. En este análisis cabría preguntarse que tanto influyo la pulverización de la fuerza del PRD, o si en realidad fueron ambos buenos alcaldes en su tiempo que tuvieron malos candidatos que los relevaran, pues se perdió en sus municipios al concluir su gestión.
        Ahora bien tanto en Ajacuba, Tetepango y Talxcoapan si existiera la idea de que solo sus personalidades fueron el elemento del triunfo,
se corre el riesgo de que sus respectivos gobierno giren en torno a su imagen individual. En la historia de la entidad y en la región bastantes liderazgos de la oposición se ha corroído en un culto a la personalidad, siendo el factor del desgaste de los gobiernos diferentes al PRI que finalmente solo han vivido efímeramente y parecidos incluso al PRI en la forma de gobierno.
Para cuajar este corredor rojo, se necesitara un trabajo de partido y el fortalecimiento de los mismos desde la base de la participación ciudadana, de esta manera la dirigencia estatal con Mariano Torres y Arturo Aparicio deberán aplicarse en esta gran oportunidad para su partido y para ellos mismos. De los alcaldes electos, deberán abandonar toda idea de que sus figuras son el eje de gobierno, existen otros factores y ellos lo saben; en primer lugar entender que sus propios cabildos y los elementos de la democracia participativa son los puntos vitales para la aplicación de un programa democrático de gobierno que no sea efímero.