Sin mayor preámbulo podemos decir que el panorama de Tepeji y Tula están ligados a situaciones similares de subdesarrollo político y social.
    Es por esto que los nuevos Ayuntamientos y sus respectivos Presidentes Municipales quienes duraran cuatro años siete meses serán responsables de un verdadero cambio para reparar y reorganizar el desarrollo de estos municipios y enmendar la calidad de vida de sus ciudadanos; o serán criminalmente responsables de hundir definitivamente en la pulverización social a las familias de ambos lugares.
    Existen elementos esenciales que deben conocer los futuros gobernantes, y que si no los tienen claros, es casi un hecho el fracaso de la administración.
    ¿Sabrán entonces ambos Ayuntamientos (Tula y Tepeji) que: hoy los manuales de gobierno, elaborados por instituciones y personalidades serias, dictan la obligación de instaurar gobiernos democráticos como estrategia para enfrentar la crisis de gobernabilidad que sufren los municipios del país?.
    De hecho las torpezas más graves para iniciar con el pie izquierdo una administración es:
a ) Seguir creyendo que el gobierno radica solo en el Presidente Municipal y que pretenda resolver todos los problemas sin distinguir el papel de la sociedad.
b) Arribar al poder sin programa y una política municipal definida.
b)Que los Síndicos y Regidores desconozcan su nivel de responsabilidad, sus facultades y sus funciones. Es decir no contemplen la implementación del fortalecimiento del cabildo abierto como herramienta para legitimar las decisiones de gobierno en base a la participación ciudadana; de las oportunidades que confiere la ley para la integración de iniciativas, debates, propuestas de programas de trabajo y de sus atribuciones de control y vigilancia.
c)Que se conciba a la administración municipal solo como una cuestión técnica para hacer obras y de mando único del Presidente. Este gravisimo error e ignorancia política deja a un lado el hecho de que una administración no es solo un grupo de trabajdores al mando del alcalde; por esta mala actitud es nula la aplicación de sistemas organizativos, de toma de decisiones y de sistemas de gestión y control.
     Un buen alcalde y su ayuntamiento deben conocer la implantación de un sistema de planeación democrática, donde convergan instrumentos de racionalidad política y administrativa: ¿qué vamos a hacer?, ¿hacia dónde?, ¿quiénes son responsables de la adecuación de los procesos?, ¿cuál es la estrategia de desarrollo?. De igual forma como se instrumentará un sistema de control y evaluación de la gestión en niveles de la administración propia, de la estatal y de la federal.
    En un gobierno democrático debe prevalecer aspectos para una organización exitosa: enfoque del problema, trabajo consistente y sistemático, flexibilidad e información.
    El modelo de organización eficiente debe ser en circulo o en red, es decir grupos de ciudadanos coordinados por un centro que debe ser el cabildo, pero a la vez retro alimentado  en la toma de decisiones a partir de los mismo ciudadanos. Para que el trabajo sea exitoso debe haber cambios rápidos, trabajo constante; el liderazgo que no es lo mismo ser el que tome las decisiones, por lo contrario el líder va a donde la gente quiere ir.
    Los gobernantes deben tener claridad en los propósitos: trabajar con honestidad y ética, con justicia y lealtad; reconocer las tareas y las aspiraciones de los ciudadanos y fomentar por sobre todas las cosas “ la participación ciudadana” en la toma de decisiones.
    El sistema dominante ha acostumbrado a la población a no participar en el diseño de propuestas, toma de decisiones y vigilancia de sus gobernantes. Que grave es  que un  presidente y su cabildo ignore lo mal que le va a ir a el y a la sociedad a quien gobierna si desdeña la implementación de una cultura de participación comunitaria, de acción popular y de autogestión.
  
Por: Gabriel Pérez
¿QUÉ HACER? PARA ERRADICAR RIESGO DE AUTORITARISMO EN LOS NUEVOS GOBIERNOS DE TULA Y TEPEJI
Construir una experiencia democrática significa transitar donde no hay camino, abrir brecha, aventurarnos a lo nuevo, con la confianza de que el pueblo esta de nuestro lado.
El alcalde es una personalidad dinámica; mantiene contacto con los ciudadanos, evita actitudes clientelares o paternalistas, no teme discrepar y actúa como educador predicando con el ejemplo. Se rodea de técnicos capaces y motivados, que no son necesariamente ni sus amigos, ni seguidores.
    El alcalde capaz prefiere un buen funcionario competente, incluso capaz de criticarlo, no la compañía de un mediocre incondicional; tiene una visión de largo plazo, más allá incluso de las fronteras de su gestión.
    Intenta resolver los problemas utilizando óptimamente los recursos municipales como haciendo participar a la comunidad.
    Incluso un Ayuntamiento debe construir una unidad de  recursos humanos, no para contratar o despedir a alguien, sino para mantener una capacitación permanente al personal que atiende a los ciudadanos y de estímulos a la eficiencia y del buen trato a la comunidad.
    Hay buena administración cuando los ciudadanos pagan convencidos sus impuestos, y existe una política agresiva de búsqueda de recursos externos basados en la construcción de proyectos y la movilización de la comunidad.
    Hoy a unos días de los nuevos gobiernos, ambos (El Ayuntamiento y la Sociedad) debemos empezar a preparar nuestro encuentro, asumir lo que nos toca hacer. Esperemos que este encuentro sea cordial, hoy las organizaciones y los ciudadanos en particular debemos preparar nuestras inquietudes, nuestras exigencias y nuestras expectativas.
    Debe saber el nuevo gobierno municipal que tendrá que mostrar desde el primer día capacidad y eficacia; el nuevo ingreso de funcionarios será la primera prueba, es decir la manera de seleccionarlos debe ser abierta, transparente y con criterios profesionales, pero reiteramos, tiene que ser pública y con la opinión de la sociedad.
    A partir de esta fecha habremos de tocar  estos análisis, son necesarios y urgentes antes del arribo físico de los nuevos gobiernos. Como dijimos al inicio, la pulverización social en Tula y Tepeji es urgente enfrentarla antes que termine de ahogarnos la pobreza, el desempleo, el deterioro ecológico, la violencia y la falta de alternativas para nuestros jóvenes. Nuestros municipios no resistirían cuatro años y siete meses de ineficiencia, por lo que los ciudadanos y los gobiernos entrantes tenemos la gran responsabilidad de inter-actuar.
    Si no hay señales de la voluntad de los nuevos gobiernos, los ciudadanos debemos prepararnos para dar una gran batalla en la movilización y en la exigencia civil. Por si alguien no se ha dado cuenta nuestros municipios se hunden en peligrosos fenómenos sociales.
    Estar atentos, la movilidad social, los análisis y los cuestionamientos son algunas de las formas de enfrentar la peligrosa tradición de los gobiernos autoritarios-mediocres. Son varios años de gobierno, que no es posible jugarnos, ya sea por temor o indiferencia. La democracia no solo es motivo de discursos de campaña, debe llegar a ser una actitud cotidiana para toda la población.
    En la próxima edición habremos presentar 10 reglas para la instauración de gobiernos capaces y democráticos, y si ustedes estimados lectores nos lo permiten, serán los mismos que entregaremos a los alcaldes de esta región.