Construir una experiencia democrática significa transitar donde no hay camino, abrir brecha, aventurarnos a lo nuevo, con la confianza de que el pueblo esta de nuestro lado.
El alcalde es una personalidad dinámica; mantiene contacto con los ciudadanos, evita actitudes clientelares o paternalistas, no teme discrepar y actúa como educador predicando con el ejemplo. Se rodea de técnicos capaces y motivados, que no son necesariamente ni sus amigos, ni seguidores.
El alcalde capaz prefiere un buen funcionario competente, incluso capaz de criticarlo, no la compañía de un mediocre incondicional; tiene una visión de largo plazo, más allá incluso de las fronteras de su gestión.
Intenta resolver los problemas utilizando óptimamente los recursos municipales como haciendo participar a la comunidad.
Incluso un Ayuntamiento debe construir una unidad de recursos humanos, no para contratar o despedir a alguien, sino para mantener una capacitación permanente al personal que atiende a los ciudadanos y de estímulos a la eficiencia y del buen trato a la comunidad.
Hay buena administración cuando los ciudadanos pagan convencidos sus impuestos, y existe una política agresiva de búsqueda de recursos externos basados en la construcción de proyectos y la movilización de la comunidad.
Hoy a unos días de los nuevos gobiernos, ambos (El Ayuntamiento y la Sociedad) debemos empezar a preparar nuestro encuentro, asumir lo que nos toca hacer. Esperemos que este encuentro sea cordial, hoy las organizaciones y los ciudadanos en particular debemos preparar nuestras inquietudes, nuestras exigencias y nuestras expectativas.
Debe saber el nuevo gobierno municipal que tendrá que mostrar desde el primer día capacidad y eficacia; el nuevo ingreso de funcionarios será la primera prueba, es decir la manera de seleccionarlos debe ser abierta, transparente y con criterios profesionales, pero reiteramos, tiene que ser pública y con la opinión de la sociedad.
A partir de esta fecha habremos de tocar estos análisis, son necesarios y urgentes antes del arribo físico de los nuevos gobiernos. Como dijimos al inicio, la pulverización social en Tula y Tepeji es urgente enfrentarla antes que termine de ahogarnos la pobreza, el desempleo, el deterioro ecológico, la violencia y la falta de alternativas para nuestros jóvenes. Nuestros municipios no resistirían cuatro años y siete meses de ineficiencia, por lo que los ciudadanos y los gobiernos entrantes tenemos la gran responsabilidad de inter-actuar.
Si no hay señales de la voluntad de los nuevos gobiernos, los ciudadanos debemos prepararnos para dar una gran batalla en la movilización y en la exigencia civil. Por si alguien no se ha dado cuenta nuestros municipios se hunden en peligrosos fenómenos sociales.
Estar atentos, la movilidad social, los análisis y los cuestionamientos son algunas de las formas de enfrentar la peligrosa tradición de los gobiernos autoritarios-mediocres. Son varios años de gobierno, que no es posible jugarnos, ya sea por temor o indiferencia. La democracia no solo es motivo de discursos de campaña, debe llegar a ser una actitud cotidiana para toda la población.
En la próxima edición habremos presentar 10 reglas para la instauración de gobiernos capaces y democráticos, y si ustedes estimados lectores nos lo permiten, serán los mismos que entregaremos a los alcaldes de esta región.