En los más recientes reportes, otro asesinato y que ha consternado a la opinión pública, es el del joven Ulises Mejía Romero de 23 años de edad, a mano de un grupo de jóvenes, que según declaraciones ministeriales estos le habían ofrecido consumir droga, este al negarse terminó enfrentandose a golpes con uno de ellos. Cabe destacar que la autoridad por las investigaciones no ha revelado el nombre de los presuntos responsables, lo que si dio a conocer es que Ulises había ganado el pleito a golpes, pero uno de sus rivales regresó cuando este ya se retiraba y lo atacó con un arma punso-cortante hasta que se desangró y falleció.
Otro hecho violento sucedió en Tinajas donde el victimario fue Armando Garrido Garrido de 25 años de edad, quien había sostenido una relación sentimental con su victima una mujer de la misma localidad, pero que cegado por los celos la acusó de haberlo engañado con su hermano. La mujer denunció que el hoy procesado la golpeo y amagándola con un cuchillo en el estomago y la obligó a tener relaciones sexuales.
En zona de El zapote, Corrales y Tlautla los vecinos han mencionado un clima “levantones y asaltos”. De hecho hasta en los propios domicilios, como en el caso del señor Maximiliano Migueles Sandoval del Zapote quien denunció ante las autoridades que hasta su casa llegaron cuatro sujetos abordo de una camioneta y penetraron a su predio, descendiendo con armas de fuego. Fue golpeado y amarrado por sus agresores quienes posteriormente se dedicaron a destruir su domicilio. Al lugar llegó otra persona José Luis Morales de 24 años en una camioneta, quien había ido a recoger leche, y de igual forma lo amarraron, no sin antes quitarle cinco mil pesos.
En lo que respecta a las colonias, San Francisco y San Juan Otlaxpan de igual forma es asolada por ladrones, quienes hace unas semanas sometieron a una familia de la Calle Ignacio Ramírez, las amagaron y amarraron, llevandose objetos de valor y dinero en efectivo. Este fue el mismo modo de operar que utilizaron el año pasado en contra de otra familia en la misma calle. Hace unos días la policía municipal logró detener a un supuesto guardia de seguridad privada que ofrecía vigilancia nocturna, al parecer este sujeto al tener un radio alertaba a los ladrones de la presencia policiaca y de los movimientos de las familias de algunas casa que estaban en la mira de los delincuentes.
Hoy el clima violento que muy preocupantemente se extiende desde la zona urbana hasta las comunidades, no es ya un riesgo, es la amarga realidad de este municipio que hace años era un lugar apacible y saludable socialmente.
La autoridad tiene una gran responsabilidad en hacer una gran convocatoria ciudadana para abordar esta emergencia; sin embargo cada organización, cada sector y cada ciudadano tenemos un lugar en esta lucha. Ni es paranoia o amarillismo esta situación, los datos son reales. Hoy no puede existir algún sector que diga que esta a salvo, o que hoy su familia no este en riesgo.
Un diagnostico es necesario, las discusiones publicas son urgentes, no a un gobierno que quiera solucionar el tema de la inseguridad desde su vison única; los ciudadanos y las organizaciones necesitamos intervenir en los debates, en los diagnósticos y en el conocimiento de como participar.
Las actitudes violentas en Tepeji no solo deben abordarse desde el esquema de la seguridad pública: cárcel y más policías; los análisis deben extenderse a lo patológico, a lo psicológicos. Los factores sociales como pobreza, falta de cultura, valores, desempleo y falta de oportunidades, son discusiones que en foros públicos los tepejanos tenemos que abordar.
¿Será capaz el nuevo gobierno de entenderlo? ¿tendremos la razón en nuestra precepción?. No es cuestión de quien gané, es cuestión de discutirlo urgentemente.