Esto me pasó hace 6 años.
Llegaba a mi de casa a las 12 de la media noche, todo estaba muy silencioso, mis padres dormían con un sueño increíble. Yo estaba muy cansado esa noche pues fue un día de mucho trabajo y como me encontraba cansado me dispuse a dormir.
Me senté en mi cama quitándome los zapatos y... enseguida sentí como si alguien se sentara a mi lado, pues un pequeño hueco se formaba en el colchón de mi cama. Ok!! quedé azorado y quise saber qué pasaba si me movía más a la derecha... era insólito... alguien más estaba conmigo... la cama se inclinaba como al sentarse un niño pues el espacio que se formaba de forma invisible también optó por el movimiento de la derecha. Esto me llenó de mucho miedo y como buen cristiano empecé a rezar al rosario Dios todopoderoso y María la virgen madre de Dios.
Creo que las oraciones me llenaron de valor y empece a quedarme dormido. Pero cuando pensé que todo había sido una pesadilla, inmediatamente me sentí paralizado, quedé como crucificado en mi cama, con conciencia de lo que pasaba en mi alrededor... escuchaba que unos pasitos bajaban de la escalera de mi cuarto la cual comunica hacia el 2do piso y me llené de terror. Quién más podría ser... me dije, sólo mi papá, mi mamá y yo quedamos en casa. En segundos mi rostro se llenó de sudor frío, no podía creer lo que pasaba, estaba sin ningún movimiento en mis manos ni en mis pies, sólo un pequeño giro que podía hacer con mi cabeza pero esto curiosamente, nada más, hacia la figura de un niño... un niño de forma espectral que quería hacerme compañía.
Tuve un hermano el cual tendría unos 39 ó 40 años, murió de pulmonía cuando contaba con seis añitos, fueron momentos críticos, la clínica no le dio la atención necesaria. Esto causó una herida imposible de sanar a mi madre aunque puedo asegurar que fue muy feliz al nacer yo, ella decía que mi carita fue casi igual a la de mi hermanito Marcelo. Mi mamá a pesar de todas las enfermedades que sufría nos demostró que éramos sus hijos lo más importante que tenía en la vida, por la cual luchó hasta el final.
Las experiencias en cosas de ultratumba me fueron siempre indiferente pero esa noche era terrible: olía a muerto añejo. Mi corazón latía a miles por segundo pues algo me decía esa noche que mi hermanito visitaba la casa, sollozaba y gritaba "mami mami". Yo me encontraba tratando de recuperar movimiento... deseaba correr a la recámara de mis papás y envolverme entre ellos dos como cuando era niño.
Ya la siluesta de mi hermano la veía casi a su máximo explendor pues no me ayudaba verlo completamente por la inmovilización total. Casi desanimado luchaba con las pocas fuerzas de mi ser. ! Me sentía terriblemente mal, no me respondía mi cuerpo; estonces dije... creo que tendré contacto directo con mi hermano. Mi frente despedía agua fría y la sentía resbalar hacia mi cuello.
De pronto sentí recuperar el movimiento .... y a correr se ha dicho. Al correr arrastraba el peso de mi cuerpo hasta limpiar el piso pero no me importaba... ¡miraré al niño muerto sólo hasta que logre llegar hacia donde están mis padres.! Lo logré. Llegué a la recámara y susurrándole al oído a mi mamá... "mmaammma mmaamaaa Marcelito está en la casa y tiene hambre". Mejor no le hubiera dicho, creo que en lugar de temor le dio alegría esto por el semblante de contento que hizo...
Ella.- Yo no escucho a nadie
Yo.- ! ¿no lo escuchas? se oye claramente, está haciendo bastante ruido mami .. Ella.- Ah ssi ssi, creo que sí lo escucho pero... De repente mis ojos se abrieron como si estuvisen sellados con algo, ya era de día, y mi frente estaba supercaliente, nada más que me encontraba en mi cama en la misma posición en que me recosté y con mi rosario en la mano. Sentía paz y un gran alivio, le di gracias a Dios por estar despierto y porque mi cuerpo respondía perfectamente !qué bueno!.. dije contento y continué ....Santa María madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte..
amén.
Atte.. David Castorena Rodriguez de Ciudad Juarez chihuahua Mexico.
PD: Mi madre falleció al mes, no le gustaba ir con médicos por el miedo a ellos. Ese fue el último detalle que la vida le regaló: una operación sin ninguna esperanza en manos de los mejores médicos.
Gracias mamá por querernos tanto, yo trataré de dar a mi hijos el amor que siempre nos manifestaste. Te quiero mucho.