La anciana y su perro-demonio
Esta historia me la contó una amiga que vive enfrente de la casa donde se desarrolla este relato, el cual dice así:
Josefina era una mujer de edad avanzada la cual había enviudado hace ya mucho tiempo; su esposo, un obrero que trabajaba en las minas, había sido víctima de una de tuberculosis y por falta de medicamentos había muerto dejando a Josefina sola y con su perro. Josefina era también conocida como una mujer bondadosa que nunca se apartaba de su perro al cual lo quiso como a su esposo.
Pero un día Juancho (así se llamaba su perro) como a cualquier ser viviente le llegó la hora de morir: murió el 12 de octubre a la edad de 13 años. Josefina se llenó de tristeza y su corazón se volvió frío, dejó de ser la dulce anciana, se encerraba en su cuarto con el cadáver ya putrefacto de Juancho... hasta que un día oyó hablar de una bruja de magia negra, quien se sabía muchos conjuros incluso para lo irremediable...
Josefina al día siguiente decidió ir con ella la cual le dio unas hierbas y le dijo que para revivir a su perro necesitaría la sangre de un recién nacido ya que significa nueva vida.
Josefina en sus tiempos fue partera, por lo que logró convencer a una madre soltera a punto de dar a luz de que regalara al niño a una familia acomodada, de esta manera fue fácil obtener un bebé. Josefina cortó las venas del recién nacido para obtener su sangre y enterró el cuerpo en el jardín. Al punto de las 12 empezó el ritual, hizo todo lo que tenía que hacer, deseaba ver a su mascota, único recuerdo que le había dejado su esposo.
A pesar de que le remordía la conciencia por el bebé continuó hasta que terminó todo y eran las dos de la mañana. Dejó un momento a Juancho para ir por sus juguetes que se encontraban en el ático, al ir bajando escuchó cómo su perro lloraba. Llegó a la sala y éste estaba vivo, acostado llorando como si le doliera mucho algo. Josefina se acercó sorprendida y contenta por ver que su perro había vuelto a la vida, lo levantó y éste empezó a querer jugar con ella. Josefina fue por comida de perro, puso un poco en su mano y le dijo:
- Mira, tu preferida. Juancho-, temeroso como si desconociera a su dueña, empezó a comer de su mano. Al terminar la comenzó a lamer mientras movía la cola de felicidad.

Pero había algo diferente en él, su cara expresaba tristeza. Josefina pensó que tal vez estaba cansado así que al día siguiente Josefina se despertó tarde por la desvelada y al dar las 12 comenzó a oír de nuevo a Juancho llorar. Bajó corriendo de su cuarto y al bajar éste le empezó a ladrar. Su pelo era más oscuro y sus ojos estaban desorbitados. Josefina, asustada, le enseñó su mano puesto siempre lo calmaba, así que éste se acercó y empezó a lamer de nuevo su mano, después le dio un ligero mordisco el cual fue aumentando mientras Josefina gritaba y se intentaba soltar. Juancho saltó a su cara y la descuartizó completamente.
Nadie oyó nada y tampoco se encontró su cuerpo, sólo se encontraron con el cadáver de un perro el cual expresaba la más absoluta tristeza y dolor imaginable.
La gente del pueblo supo que Josefina había visitado a la bruja, las autoridades lograron arrancarle la verdad sobre el bebé asesinado y el satánico objetivo de volver a la vida al animal de Josefina; por supuesto que no fue creída y al no encontrar pruebas contra la curandera que la relacionaran con las muertes fue puesta en libertad.
La gente del pueblo opina que el perro lloró al ser revivido ya que al hacer esto Josefina había condenado el alma del perro junto con la del niño, por eso sus almas se vengaron con Josefina, y se cuenta que desde ese día por la noches se oye el llanto de un niño acompañado de un gran aullido de Juancho el cual llora la desgracia de haber sido condenado y haber asesinado a su ama, es por eso que el perro nunca podrá descansar.
Es por eso que no importa cuanto amemos algo o a alguien, siempre hay que pensar que está en un lugar mejor y no interferir en la muerte puesto que se nos pagará con dolor eterno.
El niño muerto
Esto me pasó hace 6 años.
Llegaba a mi de casa a las 12 de la media noche, todo estaba muy silencioso, mis padres dormían con un sueño increíble. Yo estaba muy cansado esa noche pues fue un día de mucho trabajo  y como me encontraba cansado me dispuse a dormir.
Me senté en mi cama quitándome los zapatos y... enseguida sentí como si alguien se sentara a mi lado, pues un pequeño hueco se formaba en el colchón de mi cama. Ok!! quedé azorado y quise saber qué pasaba si me movía más a la derecha... era insólito... alguien más estaba conmigo... la cama se inclinaba como al sentarse un niño pues el espacio que se formaba de forma invisible también optó por el movimiento de la derecha. Esto me llenó de mucho miedo y como buen cristiano empecé a rezar al rosario Dios todopoderoso y María la virgen madre de Dios.
Creo que las oraciones me llenaron de valor y empece a quedarme dormido. Pero cuando pensé que todo había sido una pesadilla, inmediatamente me sentí paralizado, quedé como  crucificado en mi cama, con conciencia de lo que pasaba en mi alrededor... escuchaba que unos pasitos bajaban de la escalera de mi cuarto la cual comunica hacia el 2do piso y me llené de terror. Quién más podría ser... me dije, sólo mi papá, mi mamá y yo quedamos en casa. En segundos mi rostro se llenó de sudor frío, no podía creer lo que pasaba, estaba sin ningún movimiento en mis manos ni en mis pies, sólo un pequeño giro que podía hacer con mi cabeza pero esto curiosamente, nada más, hacia la figura de un niño... un niño de forma espectral que quería hacerme compañía.
Tuve un hermano el cual tendría unos 39 ó 40 años, murió de pulmonía cuando contaba con seis añitos, fueron momentos críticos, la clínica no le dio la atención necesaria. Esto causó una herida imposible de sanar a mi madre aunque puedo asegurar que fue muy feliz al nacer yo, ella decía que mi carita fue casi igual a la de mi hermanito Marcelo. Mi mamá a pesar de todas las enfermedades que sufría nos demostró que éramos sus hijos lo más importante que tenía en la vida, por la cual luchó hasta el final.
Las experiencias en cosas de ultratumba me fueron siempre indiferente pero esa noche era terrible: olía a muerto añejo. Mi corazón latía a miles por segundo pues algo me decía esa noche que mi hermanito visitaba la casa, sollozaba y gritaba "mami mami". Yo me encontraba tratando de recuperar movimiento... deseaba correr a la recámara de mis papás y envolverme entre ellos dos como cuando era niño.
Ya la siluesta de mi hermano la veía casi a su máximo explendor pues no me ayudaba verlo completamente por la inmovilización total. Casi desanimado luchaba con las pocas fuerzas de mi ser. ! Me sentía terriblemente mal, no me respondía mi cuerpo; estonces dije... creo que tendré contacto directo con mi hermano. Mi frente despedía agua fría y la sentía resbalar hacia mi cuello.
De pronto sentí recuperar el movimiento .... y a correr se ha dicho. Al correr arrastraba el peso de mi cuerpo hasta limpiar el piso pero no me importaba... ¡miraré al niño muerto sólo hasta que logre llegar hacia donde están mis padres.! Lo logré. Llegué a la recámara y susurrándole al oído a mi mamá... "mmaammma mmaamaaa Marcelito está en la casa y tiene hambre". Mejor no le hubiera dicho, creo que en lugar de temor le dio alegría esto por el semblante de contento que hizo...
Ella.- Yo no escucho a nadie
Yo.-  ! ¿no lo escuchas? se oye claramente, está haciendo bastante ruido mami .. Ella.- Ah ssi ssi, creo que sí lo escucho pero... De repente mis ojos se abrieron como si estuvisen sellados con algo, ya era de día, y mi frente estaba supercaliente, nada más que me encontraba en mi cama en la misma posición en que me recosté  y con mi rosario en la mano. Sentía paz y un gran alivio, le di gracias a Dios por estar despierto y porque mi cuerpo respondía perfectamente !qué bueno!.. dije contento y continué ....Santa María madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte..
amén.
Atte.. David Castorena Rodriguez de Ciudad Juarez chihuahua Mexico.
PD: Mi madre falleció al mes, no le gustaba ir con médicos por el miedo a ellos. Ese fue el último detalle que la vida le regaló: una operación sin ninguna esperanza en manos de los mejores médicos.
Gracias mamá por querernos tanto, yo trataré de dar a mi hijos el amor que siempre nos manifestaste. Te quiero mucho.


LA BEBÉ QUE DESEÓ LA BRUJA
¡Hola los saludo y aprovecho para relatarlo que sucedió a mi madre y a mi abuela cuando yo tenia 11 años. Bien, resulta que vivíamos en San Miguel de Allende, Guanajuato; en aquel entonces eran como los años 60´s y la urbanización no era aún muy notoria, y por ende algunos de los hermanos de mis abuelos maternos vivían en pequeñas localidades rurales.
    Una de las hermanas de mi abuela, tía de mi mamá y tía abuela por mi parte, vivía en una de esas pequeñas comunidades; en aquel entonces era bastante común que se matrimoniasen únicamente gente de la misma raza, por lo cual mi tía abuela se casó con un hombre de su misma localidad, y como por aquel entonces también era costumbre, el hombre salía a trabajar mientras mi tía quedaba en su casa a la orden de las tareas del día y al cuidado de los niños.
    En esa localidad además, la gente rumoreaba que había una bruja entre ellos, pero nadie le quería hacer frente porque le tenían temor a lo que les pudiese ocurrir, ya que esta señora supuestamente era practicante de magia negra.
    Mi tía abuela tuvo muchos hijos, alrededor de ocho o diez, y todos varones, y con los rasgos indígenas obviamente, pero en esta ocasión en un nuevo embarazo tuvo una bebé mujercita de un color blanco rosadito, cabello rubio fino, tipo ricitos..., bueno, absolutamente nada que ver con los demás.  Hubo algunos chistes en la familia de que si fue un gringo, etc, pero mi abuela no salía de su casa a no ser por las compras que hacía.
    Las demás personas no tardaron en dase cuenta del nuevo nacimiento, todos querían a la pequeña bebé por lo que contaba mi madre, a cada rato cariños le llegaban de todos lados sin cesar, todo parecía miel sobre hojuelas, pero la felicidad duró poco. Una noche cuando mi tía abuela y su esposo estaban en el comedor y la bebé en la cuna de un cuarto contiguo (la casa era muy pequeña), escucharon claramente como un pájaro estaba aleteando, los ruidos parecían venir de la habitación de la bebé. No le dieron más importancia y siguieron cenando, pero de pronto escucharon los aleteos cada vez más fuertes y más cercanos y fue cuando la bebé se comenzó a poner muy inquieta y
comenzó a llorar, y al momento que fue mi tía al cuarto a ver qué era lo que pasaba, encontró la ventana totalmente abierta y a la bebé llorando muy fuerte y pataleando con toda su fuerza, por lo cual esa noche mejor se la llevaron a dormir con ellos.
    Lo primero que se les vino a la mente fue, obviamente en ese entonces, la bruja. Al día siguiente mi tía abuela iba en camino al mercado a comprar lo indispensable para la cena, y de camino se topó con una mujer que, cuando las vio a ella y a la niña, se acercó, sonrió en forma extraña y dijo:

- ¡Ay, miren qué bonita niña chiquita preciosa!- mientras le hacía cariños en los cachetes. Después lo que le dijo la dejó muda:
- ¿Me la regalas? ándale tú para qué la quieres, ella no es prieta...
    Y al momento mi tía le dijo que no, que no podía porque era su hija, y dicho esto, la mujer se fue y poco a poco se fue perdiendo de vista. Esa misma noche mi tía fue a acostar a la bebé temprano y a atender a mi tío abuelo que llegaba cansado de su larga jornada de trabajo. Esa noche estaban comentando del asunto ocurrido en el mercado y así el tiempo se les fue entre pláticas y pláticas hasta que casi dio la media noche, y, cuando los dos ya se iban a dormir escucharon que la bebé de nuevo empezó a llorar muy fuerte y a gritar, y alborotados y asustados fueron hasta su cuarto.
    De igual forma vieron la ventana abierta pero esta vez la bebé había dejado de llorar, pensaron que todo estaba bien y, al momento en que fueron para arroparla cuál sería su sorpresa y su tristeza que comprobaron que estaba muerta. Nadie supo explicar su muerte hasta ahora, y sigue siendo misteriosa, ya que por lo que cuenta su salud era excelente.

¡Gracias por leerme y hasta la próxima!
COSAS DEL MÁS ALLÁ
Las piedras del diablo
Esto sucedió en la ciudad de Oaxaca, y me fue contado por una vecina que vive cerca de mi casa. En 1975 se iba a crear una carretera que iba a servir para comunicar a Oaxaca con México, la carretera empezaba desde San Felipe del Agua hasta llegar a Viguera, (así se llaman estas colonias en Oaxaca).
    Se contrató el personal para que empezara a trabajar, todo iba normal hasta llegar a un determinado tramo en el que se tenía que romper pura piedra. La maquinaria sacó dos piedras de gran tamaño. Al otro día que las personas llegaron a trabajar encontraron esas dos piedras en el mismo lugar, todos quedaron asombrados pero no le tomaron mucha importancia y volvieron a quitar las piedras, pero al día siguiente se encontraron con lo mismo. Entonces el ingeniero que llevaba la creación de la carretera decidió quedarse y averiguar quién era el que hacía eso.
    Llegó la noche, eran como las doce de la noche cuando se le apareció una persona vestida de negro y le dijo que si quería crear la carretera tenía que llevarle siete autobuses llenos de niños y que se los llevara al otro día. Así como apareció esa persona que según es el diablo, así se fue.
    El señor se pasó las demás horas pensando qué iba hacer y se decidió por no llevarle lo que le pedía. Ese día se volvió a quedar y se le apareció otra vez el diablo y le dijo que no le iba a dar lo que quería, y el diablo le contestó que no le iba a dejar terminar la carretera.

Al amanecer el ingeniero se puso a trabajar con una máquina cuando de repente la máquina se volteó y el ingeniero se murió. Todos los trabajadores no sabían cómo se había podido voltear la máquina. Todos dejaron de trabajar.
    Otras personas y mi hermano me han platicado que ahí siempre está sentado un viejito vestido de negro. Yo he ido y nunca lo he visto pero al llegar junto a esas dos piedras se siente un ambiente muy pesado.
    Mi hermano me platicó que una vez venía con sus amigos de haber ido a pescar, se les hizo tarde y tenían que cruzar esa carretera. Dice que eran como las 7 de la noche cuando de pronto empezaron a escuchar que había máquinas trabajando y ellos pensaron que iban a volver a abrir la carretera, pero cuando llegaron al lugar no había nada. Ellos se asustaron mucho y se echaron a correr.
    Hasta la fecha todavía están esas dos piedras en medio de la carretera y la verdad se ve muy tenebroso.
El paseo de los muertos

La historia que les voy a contar no me pasó en carne propia, pero ya la he escuchado a más de una persona y todas las versiones son absolutamente iguales.
Ocurrió en un pueblillo minero que se podría llamar como abandonado, a 30 kms. aproximadamente de la ciudad de Cuauhtémoc Chuhuahua, México, el pueblo se llama Cusihuriachi; resulta que eran dos hermanas que vivían solas a las que llamaré Claudia y Ana. Claudia era como de 25 o 30 años y Ana era menor. Claudia era la responsable de su hermana, Ana estaba en pleno goce de su adolescencia, como toda chica normal tenía novio; un día supo que estaba embarazada, quiso ocultarlo pero al paso del tiempo se dio cuenta de que no podría hacerlo por mucho tiempo, entonces le dijo a su hermana la noticia... ésta se decepcionó mucho y entró en un ataque de coraje tan fuerte que la corrió de la casa sin importarle el frio que estaba haciendo, era invierno, y si no nevó esa noche, al menos sí heló.

Al rato de recapacitar, se arrepintió de haber hecho eso, penso en el frio que estaba haciendo afuera y en el niño que su hermana estaba esperando, salió desesperada a buscarla, tardó horas y no la encontró. El frio la hizo regresar a su casa con la esperanza de que hubiera encontrado refugio, no pudo dormir del remordimiento.

A la mañana siguiente, el barullo la despertó, pues como es una comunidad pequeña, cualquier cosa que pasa se entera todo el pueblo; era lo que menos quería que pasara: su hermana fue encontrada muerta en el interior de una mina, nunca se recuperó de la cruel noticia y de lo que había provocado su ira.

No pudo dormir por el sólo hecho de pensar en su hermana, y si en algún momento lograba dormir sólo soñaba con el niño. Así pasaron semanas, hasta que no lo soportó y se dio cuenta que su
único consuelo lo iba a encontrar en la iglesia. Fue con el padre a confesarse y éste le contó que habían muchas historias así, de personas que se sienten culpables de la muerte de seres queridos, entonces le dijo algo que clasificó como muy serio, pero que necesitaba creer: se trataba de una especie de paseo de muertos el cual se manifestaba cada noche en el patio de la iglesia, puesto que el cementerio se encuentra justamente frente a ésta. El sacerdote le contó acerca de algunas personas que iban y buscaban a la imagen del difunto y le pedía perdón.

Claudia se presentó, y no lo pudo creer pero ahí estaban todos esos espíritus caminado silenciosos en la oscuridad. Buscó a su hermana hasta que vio una joven que reunía sus características, pero con la diferencia de que traía un niño en sus brazos; era el niño que estaba esperando y que nunca conoció la vida. Claudia no pudo contener el llanto, se acercó y se encontraron por última vez; ésta le pidió perdón ahogada en llanto. Ana le dijo que estaba bien, que la perdonaba, pero que le preguntara al niño si él también la perdonaba, y éste hizo una señal con su dedo diciendo NO.

Ahora sí, ustedes imagínense la impresión de Claudia y cómo vivió el resto de sus días esperando el momento en volverse a encontrar con su hermana y con su sobrino.



Historia mandada por la Cibernauta Olga Ruiz
Rosendo Gómez
EL SECRETO DE LAS MONJAS
Esto sucedió  a mi padre, cuenta que cuando era niño estudió en una escuela de religiosas. Cuenta que era un lugar muy viejo y casi claustrofóbico, ya que los muros eran altísimos, y muy viejos, parecía un castillo medieval o algo así. Las monjas eran sumamente rígidas, muy estrictas y cuando se cometía una falta se les castigaba en forma casi despiadada, encerrándolos en un ático que estaba en el ala norte de una de las torres del monasterio.
Bueno, pues cuenta mi papá que cierta vez él y sus compañeros se internaron en el sótano ya que otros chiquillos les habían contado que ahí se aparecían espíritus de monjas que habían muerto en el monasterio y que había un pasadizo secreto que comunicaba a la catedral y de ahí al otro monasterio pero de monjes.
La cosa fue que los niños (incluído mi padre) se introdujeron en la noche en las entrañas del monasterio, claro a escondidas de las hermanas y sin la autorización de nadie (cabe mencionar que esa parte del monasterio estaba prohibida y cancelada por candados ya muy oxidados) pudieron abrir los candados por que estaban ya podridos y descascarados. Bueno, anduvieron caminando en la obscuridad cerca de media hora y entonces uno de ellos, el que venía hasta atrás lanzó un alarido que los hizo voltear. Juró haber visto la silueta de una monja detrás de él, a lo cual los chicos se rieron de su inocencia. Siguieron caminando y de pronto a lo lejos empezaron a oír los llantos de un bebé, o de varios bebés, eso sí que los petrificó ya que era imposible que hubiera un bebé en un lugar tan horrible y además lo notaron sumamente sobrenatural, así que se echaron a correr en estampida por donde habían llegado. A lo largo de su carrera siguieron escuchando voces, alaridos gemidos o algo así, ¿o tal vez fue su imaginación desbocada?.
En fín, pasaron los años, los chicos nunca volvieron al lugar y se graduaron. Tiempo, bueno, años después, mi padre al volver al pueblo donde se crió y donde se encuentra ese internado supo que reacomodaron a las monjas a otro lugar ya que el monasterio con un temblor que hubo se estaba cayendo y lo derrumbaron, y en las excavaciones para poner el cimiento nuevo encontraron que había un pasaje que comunicaba al internado con la catedral y de ésta al monasterio de monjes. Lo más sorprendente fue que en el piso del sótano hallaron enterrados varios fetos humanos, como siete u ocho, y que supuestamente las monjas tenían relaciones con los monjes del monasterio vecino y abortaban a sus críos y los enterraban ahí.
Otra cosa que se encontró fue los restos humanos de una monja, no saben quién es aunque se investigó mucho sobre el caso, nunca se supo qué o quién la mató, ni quién era.