Comentarios del
Dr. Dinamita
Por: Guillermo Osorio Guerrero
Se fue un año más, que para muchos fue mejor, para otros fue peor, pero demos gracias a Dios que seguimos aquí en esta pelota llamada tierra.
Y recibiendo un años más que en forma optimista diremos año nuevo, pero si nos damos cuenta cada 365 día uno por uno se aparecen a los otros días del pasado, luchando por el trabajo, por vestir, por comer, trabajando para saldar deudas y no hundirnos, cuidando la salud para no caer en las enfermedades.
Y todo esto nos acompañó durante el año pasado y pienso que no habrá diferencia en el nuevo año por que seguiremos estando en el mismo lugar y con la misma gente. Sin embargo la navidad, el primer día de enero nos pone sensibles y nostálgicos.
Es curioso pero siento que es el tiempo exacto que dejamos que hable el corazón, pues aunque sea de dientes para afuera damos un abrazo y a todo mundo le deseamos felicidades, nos acordamos de nuestros seres queridos ausentes y hasta lloramos añorando su presencia, cosa que cuando los tuvimos no la aprovechamos.
Es un momento mágico-sentimental donde buscamos al padre, a la madre, a los hijos, a los hermanos deseando abrazarlos fuerte, fuerte y llorar juntos, pidiendo mutuamente el perdón, si hubo ofensas o incomprensión entre ellos. Conviviendo esos pequeños momentos de verdadera sinceridad.
Creánlo o no, y la pregunta es ¿por qué no intentamos seguir estos pequeños momentos de amor todo el año nuevo? 
Sin rencores, sin ambiciones, sin hipocresías; y por qué no tomarnos de la mano y recuperar nuevamente a la familia, protegernos y apoyarnos de acuerdo a nuestras posibilidades. Si volviéramos a querernos, a respetarnos, a cuidarnos el uno al otro, escuchando la voz de la experiencia.
Entonces si sería un verdadero y notable año nuevo, tanto unos y otros compartir el pan y la sal, sin buscar únicamente fregar al otro y que algún día en el inter del mes reunirnos todos y conversar lo bueno y lo malo del mes con nuestra familia y con todo respeto dejar aparte aquellos yernos o nueras que no compartan el sentimiento genuino y sentimental de la familia. Muchas veces estos son los pingos que meten la cola entre los que se quieren y ellos con sus respectivas familias.
Hagan lo propio para decir entonces con una amplia sonrisa Feliz Año Nuevo, con dicha y prosperidad como se reza en las leyendas de estos días, con todo respeto para todas las familias de mi pueblo, mi querido Tepeji, sean felices por siempre y para siempre.
Y recuerden que nada puede cambiar si nosotros no queremos, pero si deseamos felicidad hay que gozarla y saberla transmitir todos los días del año para que Dios nos ilumine y nos vuelva a juntar como rebaño, y escuchemos desde el cielo las palabras de Dios y mandar paz en la tierra y felicidad  todos los seres de buena voluntad.
Un abrazo del corazón y los mejores deseos del último tepejano y su familia para todos ustedes.